Retos Literarios

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Un cuento de piratas

 

Un cuento de piratas

 

«¡Al abordajeeeee....!»

 

La metálica voz de Morgan tronó desde cubierta. A su señal, los bucaneros de El Venganza se lanzaron al combate. Una estruendosa detonación de mosquetes y fusiles se propagó sobre las aguas, transformando de inmediato el océano en un fenómeno de espuma y sangre. Tétrica y espectral, la bandera pirata ondeaba en la tiniebla.

 

Tomados por sorpresa en medio de la noche, balas y metralla silbando entre el oleaje, ninguna opción tuvieron los arcabuceros de El Victoria. Tras cruentas y largas horas de lucha, al borde mismo del amanecer, el galeón español arrió por fin su estandarte.

 

Una incontenible algarabía sacudió entonces, como un latigazo, a la tripulación corsaria. A punta de molinetes arrastraron sin clemencia a los vencidos hacia la bodega del buque y allí los dejaron: a la espera del momento en que fuera sentenciado su destino.

 

Entre los despojos de la batalla, mientras los marinos se ocupaban del traslado a su fragata del botín, acurrucada en un rincón, descubrió Morgan una figura pálida y temblorosa. Avanzó hacia ella y le tendió la mano. «No os haré daño, no temáis», murmuró −hielo en la mirada, insolencia en la voz− «permitid, señora, que os ayude». Quizá fuera aquella muchacha una acaudalada duquesita rumbo a las Antillas o la hija de algún rico caballero que sin rechistar pagaría su rescate, pensó, agradeciendo al infierno su buena fortuna. Parecía, en cualquier caso, una dama importante.

 

Una  mueca disfrazada de sonrisa asomó a los labios del pirata. «Acompañadme, os lo ruego», musitó, doblando burlón el cuerpo en una absurda y cómica reverencia.  Alzó entonces hacia él la joven los ojos y un destello de furia incendió su rostro. Una pequeña daga, hasta ese instante oculta entre los pliegues de la falda, centelleaba ahora entre sus dedos. La empuñó con rabia, se lanzó contra el hombre que la amenazaba y entonces...

 

⸺Niñooosss, a cenaaarrr....

 

⸺Sí, mamiii.... Ya vamosss...

 

¡Por todos los tiburones de la mar océana!, la suerte del cruel pirata Morgan −¡mal rayo lo parta!− quedaba de tan inesperado modo en suspenso hasta nueva orden y ocasión más oportuna.

 

 

 

Palabras: 349

 

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Muy buen relato. Me recuerda un episodio de "Black mirror, USS Calister". Mirenlo para que entiendan.

El que a hierro mata, a hierro muere.

Bonito relato con sorpresa final, en el que has cuidado con detalle el lenguaje propio de la temática. Tan solo alteraría el orden de la frase: "Alzó entonces hacia él la joven los ojos".

¡Suerte, Marta!

MUY ORIGINAL , VEO EN TU RELATO MUY BIEN HUBICADA LA PALABRA ALGARABÍA, NOS DEJÓ CON GANAS DE MÁS ,JAJA!!!

Muy buen cuento Marta,

Admiro tú capacidad para crearlos.

Lo que te voy a decir solo es a título personal: veo varios gerundios en el texto esto hace junto con el cambio de orden sintácticos de sustantivos, adjetivos (en abundancia)  y verbos que la lectura no sea ágil. Tienes una prosa poética muy bonita e identidad propia y eso es lo más importante. Lo demás es cuestión de gusto. Es verdad que he visto un cambio enorme a cuando te conocí. Ahora la lectura se hace menos compleja. A mi lo que me sucede con este tipo de prosas que cuando llegó al final se me ha perdido entre tanto adjetivo el mensaje.

Un Consejo que me dan mucho en el taller de escritura ¡hay que conjugar los verbos y no exceder nos con los gerundios!

Un abrazo fuerte

Hola, Marta.

El texto me estaba gustando bastante hasta que ha llegado el final. Este es un texto que he leído muchas veces, escrito de distintas formas, pero con el mismo resultado: buscar la sorpresa del lector. Pero a mí me parece un poco timo ya que no hay ninguna pista que indique que es el juego de un niño. Es lo que a mí me enseñaron cómo«sacarse un conejo de la chistera».

Una cosa, los puntos suspensivos son siempre tres, no dos ni cuatro, siempre tres.

Un abrazote, Marta.

Suerte en el concurso, Marta.

Hasta ahora no he sabido responder ni dejar comentarios. Espero que lo consiga.

Un abrazo

Felicidades, Marta.

Muchas gracias por los comentarios. Lo tengo todo en cuenta. Besos.

¡Enhorabuena, Marta! A ver qué palabritas se te ocurren    😉

Un besazo