Retos Literarios

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COMPULSIVO UNO

Por primera vez salía solo

Nací cerca de un río que, como todos, o casi todos los ríos, llega hasta el mar, quizás por eso mi tremendo amor por ese inmenso lago de agua salada que cubre una tercera parte de nuestro planeta. Quizás también por eso es que en este momento no pueda definir si aprendí primero a caminar o a nadar, así como tampoco podría decir qué me gusta más.
Y los recuerdos son miles: buenos y malos, cómicos y trágicos (claro, trágicos en el sentido más noble de la palabra).

Trataré de compartirles uno bueno, malo, cómico y trágico, al menos para mí.

La parte buena es que por primera vez me dejaron salir solo a correr por los muelles, tendría apenas cuatro o cinco años, era (o soy) el nieto más joven de la pareja de abuelos que nos cuidaba en la playa.

Aclaro, los muelles son estructuras de madera conformadas por tablas clavadas sobre pilotes que se entierran en el fondo del mar. Esos muelles eran «calles» de madera que recorrían toda la playa.

¡Y por primera vez salía solo!

La parte mala es que mis primos no me esperaron y tuve que esforzarme en mi carrera para alcanzarlos antes de que llegaran al área donde nos bañábamos y en esa corrida pisé una tabla mal clavada que me catapultó al agua.

Ahora la parte trágica: caí sobre un tronco de madera viejo de un muelle que había existido, el golpe fue tremendo, y el dolor pueden imaginarlo (o tal vez no, porque fue bien grande). Me golpeé muy duro en la espalda y, como me dolía tanto, no pude salirme rápido del agua, era un lugar de bajo fondo donde la marea baja dejaba el sargazo casi en la superficie, y entre las plantas había aguamalas (así llamamos aquí a las medusas). Entonces al golpe se sumó la picadura de una de ellas, una bien grande, porque me llegó desde las rodillas casi hasta el cuello. Entonces empieza la parte cómica de la historia; subí al muelle, nunca he sabido cómo lo hice, me quité el short, y en pelotas comencé a llorar o gritar bien fuerte. Algunas personas intentaron auxiliarme, pero el escozor, que ya me dominaba todo, me hizo rechazar esa ayuda.

No sé cuánto tiempo estuve dando patadas a la madera.

Ahí queda un espacio vacío en mi mente que me traslada desde ese lugar hasta el portal de la casa, construida también sobre pilotes sobre el mar, ya por la tarde. Y toda la familia tratando que el nieto más chiquito, (yo), se olvidara de la caída y la aguamala.

 

435 palabras

Qué anécdota infantil tan tierna. Me ha parecido muy bien escrito. Lo único que rectificaría es las dos comas en la frase "nieto más chiquito, (yo), se olvidara..."

¡Suerte, uno!

No me parece atractivo a nivel visual, no me incita a leerlo.

Es como un plato de comida mal presentado, que, sin embargo, lo pruebas y está rico.

Alargas demasiado los párrafos. En mi opinión, con haber separado más los puntos y aparte, lo hubieras solucionado.

Suerte, Compulsivo uno.

Hola, Comunero Uno:

Me encantó la anécdota.

Pero creo que para que llegue a ser un cuento, debes trabajarla más.

Señalo: Prestar suma atención a la gramática, que sirve para que todos nos entendamos con claridad.

Ordenar las oraciones para lograr un ritmo equilibrado y fluído.

Un saludo

UN TIERNO RELATO , IMAGINO EL MAL MOMENTO DEL NIÑO!

Un relato que tiene ternura. No obstante lo encuentro demasiado lacónico. Algo monótono, sin vuelo. Su realismo es evidente y al lector le llegan las peripecias infantiles que se narran.

Muy tierno. La huella de una peripecia infantil. Mucha suerte Uno.

Hola comunero uno, más que una autobiografía lo que leo es una anécdota.  Veo que el desarrollo del relato encadena una acción con otra y eso estaría bien si no se hiciera monótono. Creo que necesitas estructurar mejor el texto. Es muy importante separar las ideas que no tienen conexión con "puntos y apartes".

No obstante es una lectura amena y divertida, pero es verdad que esperaba otra cosa. Si hay algo que valoro de los escritores es la valentía a escribir sin miedo y,  este era un reto para ello.

Mucha suerte!!!!!

El relato me confundió. No le encontré lo autobiográfico por ningún lado. Más bien es como una anecdota, que por cierto, le falta estructura.

Dejando de lado eso, la historia de la caída y las "aguas malas" me pareció estupenda. Gracias.

El que a hierro mata, a hierro muere.