Retos Literarios

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COMPULSIVO CUATRO

El árbitro

 

—¡Abuelo!

A una voz lo llamaban los niños de la cuadra. Llegaban juntos a la puerta de su casa para recordarle que le tocaba, esa tarde, pitar el partido de futbol.

Esto le hacía sentir a Juan Luís que estaba vivo.

Doce años habían pasado de aquel domingo en el que iba a debutar como árbitro internacional de fútbol.

Todo ya a punto para salir al terreno, cuando se escuchó sonar un celular:

—¡Juan Luís!

Entonces la noticia. Su hija, que él pensaba estaría sentada ya en las gradas para invitados, acababa de morir, después de un accidente de tránsito.

El mundo y la vida terminaron para él.

Alcohol, drogas, abandono, rechazo social, todo lo negativo primaba en su existencia...

Hasta aquel domingo en el que todos los niños del barrio tocaron a su puerta, para casi rogarle que los ayudara. Los muchachos, y sus padres, sabían que él podía impartir justicia en los partidos de futbol.

Así, el abuelo se inyectaba vida con cada pitazo, y también al terminar el partido; porque pasados tres días volverían a jugar y él debía estar presente.

 

184 palabras

Hola, Compulsivo Cuatro: Un relato bien estructurado y bien escrito. Una trama muy simple, con una resolución casi mágica: la fuerza de tener un objetivo sano, puro, redime de las depresiones y dependencias.

Buen relato. El tiempo lo cura todo.

El que a hierro mata, a hierro muere.

Me resulta poco creíble que alguien vaya a pedir ayuda a alguien con ese tipo de problemas. Es extraño que alguien con semejante vida pueda impartir justicia, básicamente porque un drogadicto y alcohólico no tiene mucha capacidad de discernimiento.

Me falta algo más en este relato. Por ejemplo, que sea el protagonista quien pida ayuda y el ser árbitro sea parte de alguna terapia.

Un abrazo.

 

Un saludo Sue, copiada la sugerencia, en cuanto tenga la oportunidad, REVISO, abrazos desde Cuba.